Publicado: 12 de Enero de 2015

El precio de la gasolina en Estados Unidos lleva 100 días seguidos cayendo a pie de manguera. El carburante se paga ahora como en mayo de 2009. Los conductores pueden llenar así el tanque pagando 2,2 dólares por galón. Es un 35% menos de lo que gastaban hace un año y todo indica que seguirá cayendo hasta entrada la primavera. Este brusco abaratamiento, junto a los bajos tipos de interés, vuelve a hacer rugir los motores de los coches grandes.

Los vehículos de gran cilindrada se llevarán la atención en la feria anual del automóvil de Detroit, donde también habrá coches eléctricos e híbridos, aunque la caída de la gasolina les perjudica. Esa pasión renovada por los todoterreno y las rancheras se vio en las ventas de diciembre, que pusieron colofón al mejor ejercicio en ocho años. “Ha sido espectacular”, valora Mike Jackson, consejero delegado de la red de concesionarios AutoNation.

Las grandes automovilísticas vendieron coches en diciembre a un ritmo de 16,9 millones de unidades anuales, frente a 15,5 millones que se registraron en 2013. Es el mejor rendimiento desde 2006, cuando la economía marchaba a todo gas un año antes del colapso hipotecario. Solo en diciembre se vendieron 1,5 millones de coches. “El pasado marcó el quinto año consecutivo de incremento de las ventas”, apunta Reid Bigland, de Chrysler.

Echando la vista atrás, superan en un 60% las de 2009, el año en el que General Motors y Chrysler tuvieron que pasar por el taller de la suspensión de pagos para reestructurarse. Entonces el consumidor dejó de comprar los vehículos grandes y miró hacia utilitarios más eficientes. Un cambio de tendencia que cogió con el pie cambiado a los tres grandes fabricantes de Detroit y les forzó a redefinir la cartera de modelos que presentaban al cliente.

El abaratamiento de la gasolina lleva a más clientes a los concesionarios

Ver números más bajos en los carteles de las gasolineras lleva a más gente a los concesionarios. Pero lo que también es cierto es que el estadounidense nunca dejó tirado en la cuneta los grandes coches. Además, vehículos como los SUV se ven ahora como automóviles más familiares porque sus motores son más silenciosos y eficientes. Los fabricantes, en paralelo, introdujeron nuevas opciones para volver a atraer a los conductores menos fieles.

Los tres coches más vendidos en EE UU son rancheras. El modelo más popular sigue siendo la F-Series de Ford Motor, con 753.850 unidades. Le sigue el Chevrolet Silverado de General Motors con 529.755 unidades, que subieron un 10%, y la Dodge Ram de Chrysler con 439.790 unidades, que lo hicieron un 24%. Los dos siguientes son los coches de tamaño medio Camry de Toyota y Accord de Honda, con incrementos del 5,5%.

De hecho, se está volviendo a vivir una fragmentación en el mercado como consecuencia de la situación del mercado de la energía. La firma de analistas Edmunds señala que el 55,2% de las ventas el mes pasado fueron de vehículos tipo rancheras y todo terreno. Es la primera vez que superan a los sedan desde 2004. Se ve con claridad en las ventas de rancheras de GM, que subieron un 43% en diciembre mientras que las del conjunto de coches lo hizo un 19%.

Chrysler es cinco años después de ser rescatada por Fiat, el fabricante que más crece, con un incremento anual del 16% en las ventas. GM también mejora, un 5%, pero no crea tanto entusiasmo. En su caso, además, fue un año complicado por las llamadas a revisión en masa por defectos técnicos en sus coches. Ford Motor, que capeó la sin apoyos públicos, está estancada aunque se atribuye a un problema de inventario de las rancheras F-150.

2014 fue un gran año para la industria gracias tambien al crédito barato

Lo significsativo es que la demanda de coches en EE UU avanzó durante los últimos cinco años más rápida que la economía y es de lejos más robusta que el alza de los salarios o el incremento en el precio de la vivienda. En buena medida se explica porque los consumidores tienen un acceso más fácil al crédito para financiar la compra de un coche. El precio medio de venta de nuevos vehículos es de 34.370 dólares, un 2,5% más que hace un año.

“Todo lo que se necesita para tener un buen mes está ahí: el consumidor es optimista respecto a la marcha de la economía, los bajos tipos de interés y gasolina barata, y los concesionarios están entusiasmados con los nuevos vehículos que presentamos a los potenciales clientes”, añade Kurt McKeil, de GM. Es, asegura, un reflejo de que la economía se acelera y eso, explica, crea los cimientos para que las ventas crezcan.

El reto para el sector, advierten desde Morgan Stanley, será mantener el incremento visto tras las recesión. AutoNation da por hecho que las ventas rondarán los 17 millones si el precio de la gasolina no da un cambio brusco al alza y el mercado laboral se refuerza. “El bajo precio de la gasolina y la mayor confianza del consumidor son la fórmula mágica para que los compradores se acerquen al concesionario”, comenta Fred Diaz, de Nissan.

El repunte, como señalan desde S&P Capital, es una buena señal para la economía. La asociación que integra los clubes de automovilistas AAA calcula que el abaratamiento del combustible permitió a los conductores ahorrar 14.000 millones de dólares en 2014. Para este proyecta que no sería una sorpresa que ese ahorro llegue incluso a los 75.000 millones si el barril del petróleo se mantiene a un precio relativamente bajo.